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	<title>FIN DE SEMANA - El semanario de Tehuacán &#187; Concepción Hernández Méndez</title>
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		<title>Tehuacán en la ruta de Veracruz</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Feb 2013 06:08:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez A principios del siglo XIX, la llamada Intendencia de Veracruz – el actual Estado de Veracruz-  no llegaba a 200 000 habitantes. Las mercancías que entraban y salían por el puerto  no circulaban por el territorio veracruzano y los habitantes eran meros espectadores del tráfico de dichas mercancías por su territorio, sin [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p>A principios del siglo XIX, la llamada Intendencia de Veracruz – el actual Estado de Veracruz-  no llegaba a 200 000 habitantes. Las mercancías que entraban y salían por el puerto  no circulaban por el territorio veracruzano y los habitantes eran meros espectadores del tráfico de dichas mercancías por su territorio, sin que de esa riqueza obtuvieran utilidad alguna.</p>
<p>La zona costera padecía gran atraso económico, tanto en lo comercial como en lo agrícola, por lo que sus habitantes no podían aprovechar las ventajas que permitían el puerto y los caminos que comunicaban con el interior del país. El abasto del puerto y de la armada, principalmente el de harina, se hacía con el trigo cosechado en Puebla y Tehuacán, porque la agricultura de granos del estado de Veracruz no se había desarrollado y apenas  servía para el  auto consumo.</p>
<p>El comercio y también la arriería, eran actividades dominadas por los habitantes de las ciudades de México y Puebla, mientras que los veracruzanos sólo exportaban algo de madera, azúcar, vainilla y pieles.</p>
<p>Dos eran los caminos que salían de Veracruz y llegaban a México: uno, prehispánico, que fue la ruta de Hernán Cortés, pasaba por  Quiahuiztlan, Cempoala, Rinconada, Lencero, Jalapa, Perote, Huamantla y Texcoco, hasta llegar a México.</p>
<p>El otro iba por Medellí¬n, Cotaxtla, San Juan de la Punta, Córdoba, Orizaba, Acultzingo, Puebla y México. Los dos son aún las dos rutas principales que atraviesan el Estado.</p>
<p>El primer camino es el más corto y  fue más transitado durante la Colonia, acentuando su importancia en el siglo XVIII, o con motivo de las ferias comerciales de Jalapa.</p>
<p>El segundo empezó a frecuentarse desde 1534 y se desarrolló  a partir de 1590, cuando se arregló su trazo; cobró importancia con el desarrollo de Córdoba, Orizaba y Huatusco,  donde se producía azúcar y tabaco, también porque así¬ lo exigió el abasto de granos que llegaba a Veracruz procedente de Atlixco y Tehuacán.</p>
<p>Se puede decir que Veracruz debe su desarrollo a la creación del puerto y de los caminos en la época colonial. Puerto y caminos, así¬ como la necesidad de defender este centro vital de la economía novohispana, promovieron el conocimiento de sus riquezas y posibilidades de desarrollo, auspiciaron el crecimiento de sus ciudades e impulsaron la explotación de sus recursos agrícolas.</p>
<p>Con todo, la densidad de población de Veracruz, fue muy baja, tanto que impedía un desarrollo importante. Veracruz creció por el puerto y sus caminos y éstos hicieron crecer a las ciudades de Córdoba, Orizaba, Jalapa y a la ciudad y puerto de Veracruz. Las dos primeras se desarrollaron, recién iniciado el siglo XVII, a orillas del camino el que facilitó su progreso y la salida de sus productos al mercado (caña de azúcar, tabaco, etc.).</p>
<p>Jalapa, sin grandes recursos agrícolas ni de otro tipo, pudo sin embargo desarrollarse gracias al camino y a las ferias (en las que se vendían las mercaderías que llegaban a Veracruz), dos resultantes del puerto. Cabría además señalar el nacimiento de pequeños poblados a lo largo de los caminos principales, como Perote, donde pese al extremoso frío, los viajeros todavía paran y comen unas deliciosas tortas de jamón serrano, así como cocoles de queso.</p>
<p>Pero el cereal que nos da mantenimiento, el maíz, entonces y ahora, sufría los embates de las heladas o las sequías o las lluvias excesivas. Estas hacían que se perdieran las cosechas, presentándose frecuentes hambrunas. Todo el siglo XVIII hubo hambre: en 1709 y 1710, 1713 y 1714, 1749 y 1750, 1785 y 1786 y 1792. La escasez de 1785 – 1786 fue la más severa de todo el periodo colonial, hizo elevar mucho los precios del maíz y del trigo, provocó una gran mortandad entre la población indígena y  paralizó buena parte de la vida económica.</p>
<p>El crecimiento de las ciudades alentó el crecimiento de la producción agrícola. El caso más evidente es el de la ciudad de México que impulsó la gran producción de maíz en los valles de México-Toluca. El valle poblano-tlaxcalteca no se quedó atrás, dada  su proximidad a los grandes centros de consumo (Puebla, México, el puerto de Veracruz), y el contar con una abundante mano de obra. El rápido desarrollo de la producción de trigo y maíz que se dio en esta zona (Tehuacán, Atlixco, Tepeaca, Tecamachalco, etc.), se debió a la situación estratégica que ocupaba.</p>
<p>El trigo y el maíz producidos en el valle poblano tlaxcalteca y sus cercanías –Tehuacán-Tecamachalco -, a medio camino entre México y el puerto de Veracruz, tenían segura su salida, sobre todo por el puerto.</p>
<p>A éste llegaba la harina de Atlixco y  Tehuacán,  ubicados en la única región que exportaba granos al exterior. En efecto, de Tehuacán y Atlixco salía la harina que abastecía a muchas de las islas españolas del Caribe y a las provincias de Caracas y Maracaibo.</p>
<p>En Tehuacán somos extremadamente etnocéntricos (creer que nuestro pueblo es el ombligo del mundo), por lo que conocer la importancia económica de la región seguramente acrecentará nuestro orgullo muchas veces muy crecido ya.</p>
<p>De esta historia de la producción de trigo y su exportación como harina, algo podemos aprender. Una cosa es que, a pesar de las epidemias, había en este valle tanta, tanta población indígena, que la que sobrevivió al hambre y al matlazahuatl del siglo XVIII, pudo encargarse de mantener esa alta producción, pues era mano de obra acasillada que cultivó la tierra.</p>
<p>Tal vez de estos tiempos proceda la tradición de hacer pan en Altepexi y en San José Miahuatlán.  Aquí en Tehuacán todavía el siglo pasado había un molino de trigo, cuyo edificio existe aún en la calle Independencia con Héroe de Nacozari, lo mismo que el de La Exportadora, donde ahora están las oficinas del OOSAPAT y en peligro de ser un simple estacionamiento, cuando podría ser un buen museo. Desde éste último, se documentaba la harina que iba al puerto. Algo he encontrado, falta investigar a fondo.</p>
<p>Sigue siendo una tarea pendiente conocer y difundir la historia económica de esta región: NO DE ESTA CIUDAD, DE ESTA REGIÓN.</p>
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		<title>El despertar indígena</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Oct 2012 19:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez El pasado 12 de octubre se conmemoró un año más del descubrimiento de América, al mismo tiempo que sin que se diga, en esa misma fecha, empezó el sometimiento de los indios a España y luego a otros países de Europa. Mis primeros acercamientos a los pueblos indios fueron en Pantepec y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p>El pasado 12 de octubre se conmemoró un año más del descubrimiento de América, al mismo tiempo que sin que se diga, en esa misma fecha, empezó el sometimiento de los indios a España y luego a otros países de Europa.</p>
<p>Mis primeros acercamientos a los pueblos indios fueron en Pantepec y Mecapalapa Puebla, donde la viveza y alegría de los totonacas, me cautivó, luego conocí de cerca a los nahuas de la Huasteca de Hidalgo, después anduve un tiempo entre los tojolabales de Chiapas, de la zona de Las Margaritas, cercana a Comitán &#8211; Chonab en lengua tojolabal -y Balún Canán en tzeltal.  Después conocía a los otomíes de Veracruz, a los huicholes de Jalisco y Nayarit, más tarde a los totonacas de Coyutla.</p>
<p>En Las Margaritas visité los albergues para los niños indígenas, como el de Bajucú, sitio que fue antes la finca en la que vivió la familia de la escritora Rosario Castellanos, fui a la Montaña, como  entonces le decían a la selva, colonizada en los años 50 con gente de los Altos de Chiapas y cuyas comunidades se llamaban casi igual que los pueblos de la región de San Cristóbal de las Casas: Nuevo San Juan Chamula, Maravilla Tenejapa y otros poblados de  mayoría evangélica: Nuevo Damasco, Nueva Betania, Nueva Jerusalén, etc.</p>
<p>Allá en Chiapas supe de los casos de homicidio por brujería, tocándome estudiar el caso de dos tojolabales acusados de ejecutar a machetazos a un brujo, cerca de Comitán. Aprendí con mi amigo, un médico chileno, que había curanderos buenos, por decirles así: los Pitachik o pulsadores y brujos malosos, enemigos de las comunidades.</p>
<p>En fin, conocí un México que no se conoce en las ciudades, ni en las universidades, ni en los partidos. Descubrí que algunos profesores de los albergues de niños indígenas, no entregaban toda la comida, robándose el queso que era para los niños, también leche en polvo, dichos profesores, en vez de alimentar sanamente a los niños, les daban aguas de sabor artificial: sobrecitos de Kool-Aid, mientras se desaprovechaba la fruta que abundante se quedaba a podrir en el suelo.</p>
<p>Recuerdo a un abogado, valiente como el que más: Andulio Gálvez, de Motozintla, único letrado que servía a los tojolabales haciéndoles amparos agrarios y defendiéndolos en los juzgados de Comitán. Este abogado  me hizo reconocer lo  valioso que es para la gente contar con un servicio legal generoso y comprometido, que no lucra, que no pide grandes cantidades de dinero dizque para dar a la burocracia, que no roba pues.</p>
<p>Sólo por ser así,  fue  asesinado en 1984 en Comitán, cerca de su casa. No quedó en el olvido, pues su nombre lo tiene ahora un poblado zapatista. Se decía que lo mandó a matar don Ernesto Castellanos, hermano del  gobernador de entonces: Absalón Castellanos Domínguez. Nunca se supo bien quien fue el autor intelectual, pues en la cárcel fue asesinado el que lo mató. Diez años después, apresado por los zapatistas, Absalón Castellanos Domínguez, fue liberado por ellos mismos, después de que lo infamaron con una sentencia que lo condenó a vivir siempre con la vergüenza de haber sido un opresor de su pueblo y también un asesino (lección que le hace falta a algunos gobernadores de por estos rumbos).</p>
<p>En esos años 80, los indígenas chiapanecos se empezaron a quitar de encima el yugo, organizándose en uniones campesinas, agrarias y de crédito, como la  Kitptik ta lecubttesel en la selva, la Unión de Uniones y Grupos solidarios de Chiapas, en cooperativas de transporte. Diez años después, el famoso primero de enero de 1994,  dijeron: BASTA y empezaron a hablar de dignidad, a exigir el reconocimiento de su condición humana y libre, de los derechos ancestrales de los pueblos.</p>
<p>No somos inditos, somos pueblos con historia. Ya no más engaños, ya no más soportar un sistema de justicia copiado. Queremos jurisdicción indígena, respeto a los territorios de nuestros antepasados, a nuestros sitios sagrados: ¡Muera el mal gobierno! Y sacaron sus rifles de madera, como los vimos en las imágenes que recorrieron el mundo.</p>
<p>Los diálogos y discusiones de 95 y 96 fueron mero engaño. Luego vino en el 97 el horror de Acteal con sus 45 muertos a machetazos (al mejor estilo de las 600 masacres en aldeas guatemaltecas). Nosotros, los indios de antes, ya no somos los mismos, estamos más curtidos. Nos hemos hecho nacer con nuestros mismos huesos y nuestra misma sangre, nos hemos reconstruido aunque nos vean a veces muy silenciosos.</p>
<p>Veinte años después del 92, a 520 años de aquel 12 de octubre de 1492, en este 2012 los pueblos indios podemos celebrar el seguir vivos y en lucha por este nuestro continente Abya Yala, desde Alaska hasta la Patagonia. Todos: otomíes, emberá, tojolabales, wirrárikas, araucanos, mapuches, todos amenazados por el gran capital de las  mineras, de las empresas españolas que hasta nuestro aire se están apropiando, gracias a los gobiernos serviles que siguen viviendo en la Colonia y que hasta en los festivales nos hacen cantar el Alabado, dándole gracias a Dios por la opresión sufrida.</p>
<p>Frente a la opresión y a nuestro propio sometimiento, los pueblos indígenas del   Congreso Nacional Indígena y los de Abya Yala,  siguen en pie de lucha, porque si queremos futuro, no hay otro camino. Si no se lucha, seremos destruidos, la tierra quedará yerma cuando le saquen el oro, la plata y hasta las piedras, el agua será veneno, las plantas nos harán más daño que bien. De nada servirá la lucha de Morelos, de Trujano, de Hidalgo, de Flores Magón, de Bolívar, de Manuel Rodríguez, de San Martín, de todos los demás libertadores, si nosotros sucumbimos por nuestra indiferencia y por las amenazas externas.</p>
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		<title>Datos para la historia diocesana de Tehuacán</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Oct 2012 04:51:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez En este 2012 se celebran cincuenta años de que se erigió la Diócesis de Tehuacán, conviene hacer algo de memoria sobre la pertenencia de Tehuacán a otros obispados, como parte de nuestra historia. El primer Obispado al que perteneció Tehuacán fue al de Tlaxcala, que después fue el Obispado de Puebla. El [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p>En este 2012 se celebran cincuenta años de que se erigió la Diócesis de Tehuacán, conviene hacer algo de memoria sobre la pertenencia de Tehuacán a otros obispados, como parte de nuestra historia.</p>
<p>El primer Obispado al que perteneció Tehuacán fue al de Tlaxcala, que después fue el Obispado de Puebla.</p>
<p>El Obispado de Tlaxcala fue el primero de la Nueva España, anterior incluso, al Arzobispado de México.</p>
<p>El obispado de Tlaxcala se erigió a  petición de Diego Velázquez que era el gobernador de Cuba y que solicitó al rey Carlos V que pidiera al papa León X la erección de una Diócesis en estas tierras recién conquistadas. El Papa dictó una bula aprobatoria el 14 de enero de 1518 para la creación de la diócesis a la que se llamaría CAROLENSE. El monarca debía fijar los límites que tendría dicha diócesis cuya  sede estaría en Yucatán. Hasta octubre de 1525 el papa Clemente VII ordenó el traslado de la sede del Obispado a  la ciudad de Tlaxcala, desde la cual se fijarían los límites, lo que se pudo hacer hasta septiembre de 1526, al delimitar el territorio episcopal de Tlaxcala desde la Sierra Nevada hasta Yucatán, extensión que redujeron bulas (órdenes) papales dictadas durante el mismo siglo XVI, por la creación en 1530 de la diócesis de México, en 1535 de la de Antequera, en 1536, de la diócesis de Michoacán y en 1539, la creación de la diócesis de Chiapas.</p>
<p>En 1546 por bula papal se creó el Arzobispado de México, del cual pasaron a ser sufragáneas las diócesis mencionadas, más la de Santiago de Guatemala.</p>
<p>En 1550 el virrey Antonio de Mendoza delimitó con mayor precisión el territorio del Obispado, a partir de cuya sede fueron medidas 17 leguas, fijándose los mojones: 16 leguas al norte de Tlaxcala: en Ixtacamaxtitlán, Zacatlán, Tlatlauquitepec, Xalacingo, Tecamachalco; (hasta delante de los términos de Perote), Orizaba, Acultzingo, Tehuacán, Acatlán, Piaxtla, Chiautla, Chietla, Izúcar, Tepapayeca, Tepejojuma, Huaquechula, Huejotzingo y Texmelucan. Estos lugares, circunscritos eclesiásticamente, prefiguraron la geografía de lo que llegaría a ser el Estado de Puebla después de 250 años.</p>
<p>Algunos pueblos pertenecientes al Obispado de Antequera, pasaron al de Tlaxcala  por su cercanía:  Zintla,  Colutla, Tlapa, Tlacotepec, Mixtepec, Tonalá, Izpatepec, Teuzatlán, Tochitepilco, Huajuapan, Coxcatlán, Zucuytlán, Zonguiluca, Cotaxtla, Cosamaloapan, Zayua, Putla, Amatlán y Tlacotalpan.</p>
<p>El primer Obispo de Tlaxcala fue fray Julián Garcés.</p>
<p>Una relación colonial, la Descripción del OBISPADO DE TLAXCALA, contiene una lista de los pueblos pertenecientes al mismo, a los que agrupa según estuvieran a cargo de clérigos o religiosos, enlistándolos por partidos y por doctrinas: partido de Xalapa, partido de Misantla, Partido de Guamuchitlán, partido de Hueytlalpa, etc.</p>
<p>En el apartado de Pueblos de Indios a cargo de frailes franciscanos se incluyen Chiautempan, Tepeyanco, Atlihuetzía, Tepeaca, Huejotzingo, Cholula, Zacatlán, Huaquechula, Tecamachalco, Quecholac, Calpa, Cuautinchan, Acatzingo y TEOUACAN.</p>
<p>.</p>
<p>Un apartado de la gran lista, incluye a los pueblos administrados por los frailes dominicos: Tepexi, Izúcar, Puebla, Tlapanalá, Chalma, Tonalá, Chila, Huajuapan, Cuyotepexi. Otros fueron pueblos, doctrinas de los agustinos: Chietla, Chiautla, Tlapa, Tlachinolan, Iguala, Ixcateopan, también Puebla ciudad (que tenía monasterios agustinos).</p>
<p>Esa fue nuestra primera diócesis.</p>
<p>Nuestro primer obispo fue fray Julián Garcés y otro de digna memoria es fray Alonso de la Mota y Escobar, cuyo nombre lleva una calle en la ciudad de Tlaxcala. Este obispo peculiar  dejó memoriales de sus visitas pastorales, que son una fuente riquísima de información para la historia local. Imaginémonos lo arduo de una visita pastoral desde Tamiahua hasta Ometepec Guerrero; desde Xalapa hasta  Huajuapanj, pasando por Tlacotalpan y Cosamaloapan; desde Huauchinango hasta el Sotavento. Iba a pie o a caballo. Alonso de la Mota y Escobar salía de visita pastoral meses enteros. A principios del siglo XVII pasó por Tehuacán rumbo a la Mixteca de Oaxaca y cuenta que en Zapotitlán mató un venado, hizo su barbacoa, comió, descansó y luego siguió su viaje. De la Sierra Norte de Puebla cuenta a cuántos niños confirmó, dónde había ríos, pesquerías, etc..</p>
<p>Vale conocer y reconocer la existencia de una historia anterior a 1962, año de creación de la diócesis de Tehuacán.</p>
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		<title>José María Morelos: cura y guerrero</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Sep 2012 04:22:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Todos los mexicanos recordaremos el próximo mes, el inicio de la guerra de Independencia, una mañana del 16 de septiembre de 1810, cuando el Padre Miguel Hidalgo, arengó a todos en Dolores, para luchar contra los españoles y liberar a México. El grito del 15 de septiembre en la noche es un mito de don [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Todos los mexicanos recordaremos el próximo mes, el inicio de la guerra de Independencia, una mañana del 16 de septiembre de 1810, cuando el Padre Miguel Hidalgo, arengó a todos en Dolores, para luchar contra los españoles y liberar a México. El grito del 15 de septiembre en la noche es un mito de don Porfirio Díaz, que en sus últimos aleteos como presidente de México, celebró su cumpleaños el día 15 de septiembre de 1910 en la noche, adelantando la conmemoración del 16 de septiembre.</p>
<p>El sacerdote Miguel Hidalgo, que había sido Rector del Colegio de San Nicolás en Valladolid y después párroco de San Felipe Torres Mochas y de Dolores, en Guanajuato, hizo un llamado general a la insurrección al cual respondieron una gran cantidad de curas o beneficiados como antes se les decía. Entre los más recordamos están Hidalgo y José María Morelos, Mariano Matamoros, Mariano Antonio Tapia, de Chiautla, José Manuel Correa y José Antonio Magos, de Huichapan, José Ma. Sánchez de la Vega (párroco de Tlacotepec de Juárez) y muchos, muchos más.</p>
<p>Morelos pasó de hacer misas en Carácuaro, a dirigir en combate a miles de insurrectos, pues su alba de cura, no borraba en él al  hombre que había sido: un caminante de pies de jaguar y ojos de águila, capaz de ventear en el monte cualquier presencia animal o humana, de leer las huellas marcadas en el lodo, de  caminar y correr, de persogar caballos, de montar y de chiflar para apresurar a las recuas de mulas, de amarrar con esmero las mercaderías a su cargo, para protegerlas de cualquier salteador de caminos.</p>
<p>Morelos debió ser como un ocelote: astuto, silencioso y ágil, con don de mando además.</p>
<p>Ninguno mejor que él para hacer la guerrilla y la guerra en el sur de México, en terrenos abruptos sin horizontes amplios, de matojos, de selvas y montes, donde los enemigos matan en emboscada, no en guerra frontal. En Morelos seguía vivo el arriero de sabiduría corporal desarrollada día a día, la cual no perdió a su paso por el Seminario, donde debió formarse en las artes del razonamiento y el aprendizaje del latín y el griego, la retórica, la filosofía y la ética.</p>
<p>Ese hombre fuerte y ágil, sintió el llamado, la vocación de servir a Dios a través de la impartición de sacramentos, del adoctrinar y convertir a los de poca fe, de ser oficiante. Era dos en uno: soldado y clérigo. Luego del llamado de Hidalgo, compareció ante su presencia para ponerse a sus órdenes, para ofrecerle ser capellán de los rebeldes. El Padre Hidalgo no lo quiso de capellán, pues le vio madera de guerrero, de General, por lo que lo invitó a dirigir la insurrección en el sur.</p>
<p>Miguel Hidalgo no era hombre de campo, era más bien un estudioso, culto, exquisito, que gustaba del teatro y la música. Durante el tiempo en que fue párroco de  San Felipe Torres Mochas, como vimos en la película en la que actúa Demian Bichir, dio a la gente de este lugar, la oportunidad de disfrutar de las obras de Molière, dramaturgo que criticó la pedantería de la gente de su tiempo. Por ser así necesitaba la intrepidez de hombres como Morelos.</p>
<p>Hombres de estudio, Hidalgo y Morelos, lo mismo que sus contemporáneos clérigos, fueron testigos de cómo las políticas de los Borbones, Carlos III, Carlos IV y Felipe II de España, arruinaban  sucesivamente tanto a clérigos, como a funcionarios criollos, a comerciantes medianos, a agricultores, a panaderos, a indios y mulatos, a la mayoría, para privilegiar a españoles peninsulares, a mineros y a latifundistas. Éstos últimos extendieron sus posesiones en el sur y oeste, desde Chiapas hasta el Bajío para volverlas plantaciones de caña, de cáñamo de cacao.</p>
<p>En Pátzcuaro indios y negros, mulatos y castas,  se opusieron a formar parte del ejército al que los obligaba a ingresar Carlos III, por lo que hicieron tumultos. Los brotes de rebeldía se sucedieron unos a otros de 1766 en adelante, pues los agravios iban en aumento: la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de España. En Izúcar, Puebla, hubo una rebelión campesina y multiclasista en el año de 1780, para protestar contra  el despojo de sus tierras que realizaban los propietarios de las haciendas cañeras que crecían entre Morelos y el sur de Puebla.</p>
<p>En la segunda mitad del siglo XVIII, ardía el país, desde Chiapas a Izúcar, pasando por Tehuantepec y Pátzcuaro y hasta Sonora. Ese México borbónico del siglo XVIII, en plena efervescencia, fue el que les tocó vivir a los padres fundadores de la patria. La invasión de España por Francia creo las condiciones para el estallido independentista.</p>
<p>Era demasiado ser una colonia oprimida ya, para además convertirnos en colonia heredada o traspasada a otra potencia. En agosto de 1812, luego de algunos triunfos y derrotas, llega Morelos a Tehuacán y deja sus huellas como marcándonos el camino por el que debemos marchar, el camino de  la libertad.</p>
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		<title>¿Es posible prevenir el delito?</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 22:15:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez Del delito, su sanción y prevención se ha escrito mucho, se han realizado foros, conferencias, congresos, seminarios, cursos, etc., pero poco se ha avanzado en la vida real en materia de prevención. He oído a algunas personas dar consejos y escribir alguna guía para prevenir el delito. entre algunas de las medidas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p>Del delito, su sanción y prevención se ha escrito mucho, se han realizado foros, conferencias, congresos, seminarios, cursos, etc., pero poco se ha avanzado en la vida real en materia de prevención.</p>
<p>He oído a algunas personas dar consejos y escribir alguna guía para prevenir el delito. entre algunas de las medidas sugeridas están la de iluminar las calles, tener un perro en la casa, comprar un arma, poner electrificar las bardas, ponerles malla y picos de vidrio, instalar circuito cerrado de televisión, poner una guardia privada, cerrar los barrios y pagar vigilantes, no andar con dinero, no ir de noche al cajero ni abrir la casa a desconocidos, hablar a un número telefónico, chapear la hierba crecida en baldíos contiguos a las casas, no pasar por los parques de noche, etc.</p>
<p>Todas éstas y otras medidas más, obedecen a un enfoque situacional. Evitar ponerse en situación de víctima, es siempre buenas recomendaciones, pero como estrategia de prevención tiene el defecto de que toda la carga de la defensa o autodefensa o protección, recae en los ciudadanos, no en el estado: una paga al vigilante, una debe aprender a disparar y gastar en una pistola, una debe gastar en la instalación de medios electrónicos de vigilancia, etc., las jóvenes “deben vestir de otro modo”, pero todo esto no es suficiente, sobre todo cuando se vive en ciudades sumamente peligrosas, como Tijuana, Cd. Juárez o Veracruz, pues las medidas que nos recomiendan son para enfrentar o salvarnos de la delincuencia común, no de la organizada.</p>
<p>Por otra parte, la prevención sociopreventiva del delito, consiste en la participación activa de la ciudadanía organizada, que, siguiendo de cerca a organismos estatales o municipales, dialoga con ella, los vigila y les sugiere formas más efectivas de enfrentar el delito.</p>
<p>desde el enfoque sociopreventivo, se mapea una ciudad, se definen los barrios más criminógenos, se detectan grupos en peligro, sobre todo los jóvenes, mismos a los que se les busca empleo y se les involucra en distintas actividades, también se ilumina las calles, se arreglan los parques, se sugiere al gobierno una serie de medidas sencillas, por ejemplo, a víctimas del robo de vehículos, se les venden a bajo costo autos recuperados, motocicletas, incluso bicicletas que le fueron “aseguradas a personas procesadas” y que no se rematan a cualquiera, sino se les entregan a víctimas de ese delito a cambio de un pago económico. Se puede prevenir la violencia en los estadios, el robo en carreteras. desde el punto de vista sociopreventivo, participan las escuelas, las iglesias, los presidentes municipales también. La seguridad ciudadana no se deja en manos exclusivas de organismos de procuración y administración de justicia o a los de vigilancia, que han dado muestras de ineficiencia. Se realizan acuerdos con organismos ciudadanos, no los surgidos coyunturalmente, sino los que conocen y han trabajado esta problemática.</p>
<p>Sabemos que el delito es imposible de erradicar, pero puede disminuir en cantidad e intensidad. Toda sociedad quiere vivir en paz, en tranquilidad, sin miedo. Esta utopía se puede construir si y sólo sí, participa la sociedad organizada, desde la investigación hasta el diseño de políticas de reinserción de los infractores.</p>
<p>No me refiero a la delincuencia organizada, sino en la común. Se deben hacer registros además de los mapeos, se debe orientar a los maestros y se debe desarrollar una política especial para los jóvenes. Las estadísticas muestran que la edad criminógena es entre los 20 y los 40 años.</p>
<p>Con un buen diagnóstico se puede conocer la problemática y abrir a la discusión el cómo y qué hacer. sin diagnóstico, no podemos prevenir, pues desconocemos la forma y dimensiones del problema.</p>
<p>Desde luego que la criminalidad se manifiesta más en las grandes ciudades que en centros urbanos pequeños. En todo el mundo los índices delictivos de  las grandes ciudades, son impresionantes, esos sí vinculados al narcotráfico.</p>
<p>En todo el mundo también no han sido las políticas de represión, mediante violencia y actos policiacos, las que han disminuido la criminalidad en esos lugares, sino la organización ciudadana, la acción social bien dirigida, los centros de identificación de jóvenes de riesgo para brindarles orientación y educación cívica y de legalidad, el incremento en las fuentes de empleo, la información a la sociedad sobre sus derechos y la transparencia en el actuar político. en resumen: la lucha contra el crimen ejercida a través del ejército y de la violencia sólo tiene un final: la derrota. Lo malo es que en México no vivimos una cultura de la legalidad, por los intereses de los grupos de poder y la corrupción de gobernantes que se ponen de rodillas ante los pequeños y grandes sátrapas.</p>
<p>A nuestros desgobernantes y representantes -a muchos de ellos, porque no a todos – no les gusta la rendición de cuentas, ni ser cuestionados en su actuar.</p>
<p>La prevención concreta del delito en las sociedades en las que las mafias ponen en riesgo la convivencia, como ya ocurre en nuestro país, en las ciudades han desarrollado estrategias tales como la creación de la &#8220;arquitectura de la seguridad&#8221; -zonas residenciales que cuentan en su interior con escuelas, centros comerciales y parques con todos los servicios, rodeadas de altas murallas, fuera de las cuales queda el resto de la ciudad-, con la desventaja de que excluyen a todos los demás.</p>
<p>Algo interesante de los remedios propuestos es la legalización de las drogas para disminuir la violencia y la corrupción asociada a las mismas. El profesor italiano Begnini dijo en una conferencia que dio en Pachuca ¿cómo podemos esperar la desaparición en la sociedad de un producto cuya producción es ilegal, pero cuyo consumo no lo es?  Una mal aplicada moralidad y un abuso en la mala interpretación de los derechos humanos hacen que no sea delito grave el consumo de estupefacientes, con lo que la demanda siempre está presente.</p>
<p>Y si hay demanda, pase lo que pase habrá oferta y si es ilegal, mejor aún, ya que los costos de venta pueden ser muy, muy elevados. Sólo hay dos vías de atacar al narcotráfico: legalizar producción y consumo -con lo que se acaba con la mediación ilegal, los costos disminuyen en alto porcentaje, y hay pérdidas millonarias para las mafias- o volver tan ilegal el consumo como la producción -con lo que el temor a las penas disminuiría notablemente el número de consumidores, bajando los ingresos de compra y volviendo, eventualmente, insostenible la producción-.</p>
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		<title>Nuestra raíz desconocida.</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2011 15:30:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez . Ni los libros de texto, ni las conmemoraciones del bicentenario del año pasado, hicieron mención de nuestra raíz africana. Poco sabemos de aquellos africanos traídos a la Nueva España y al resto del continente americano para servir como esclavos en casas, plantaciones y obrajes. Los mexicanos advertimos, por ser notoria la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><strong>.</strong></span></p>
<p>Ni los libros de texto, ni las conmemoraciones del bicentenario del año pasado, hicieron mención de nuestra raíz africana. Poco sabemos de aquellos africanos traídos a la Nueva España y al resto del continente americano para servir como esclavos en casas, plantaciones y obrajes. Los mexicanos advertimos, por ser notoria la presencia negra en la Cosa Chica de Guerrero y Oaxaca, así como en Veracruz. En medio de ese desconocimiento, al declarar la Asamblea General de la ONU a este año como el Año de las Comunidades Afrodescendientes, nos da la oportunidad de hacernos conscientes de la importancia de tales comunidades en la conformación actual de las naciones americanas.</p>
<p>Hace unos 30 años conocí la Costa Chica, sorprendiéndome entonces de que comunidades enteras o barrios de éstas, fueran de población negra: Cuijla o Cuajinicuilapa, Pinotepa, Ometepec, Marquelia, La Chacahua y hasta Acapulco. Mi mamá me decía que de por allá vino una rama de sus ancestros, por eso ella misma, como algunos de sus parientes, era de pelo colocho – chino &#8211; y su padre, de piel muy oscura. Aquí, en el Tehuacán de los años 60 recuerdo bien que recorría las calles un hombre seguramente afrodescendiente, que cargando un bote sobre sus hombros gritaba: “Taamales rancheros, taamalitos rancheros. Aquí están los tamales”. Tales tamales, estaban elaborados con masa doblemente cocida y envueltos primero en hojas de hierba santa y después en hojas de plátano, como deben hacerse los tamales rancheros que se precien de serlo. De ese afrodescendiente, mi memoria guardó su pregón. Claro que no vivía en una comunidad, andaba solo. No fue el único, hubo más afrodescendienes en la zona del ingenio de Calipam y en la Cañada Oaxaqueña.</p>
<p>Los africanos capturados y vendidos por esclavistas portugueses, españoles y otros, fueron poblando todo el continente americano: el sur de Estados Unidos, Nueva España, Belice, Guatemala y hasta Uruguay. Gran cantidad de descendientes de africanos viven en Centroamérica: los garífunas o caribes, de Guatemala y Belice; los negros de Limón, puerto de la costa atlántica de Costa Rica &#8211; país que presume de su mayoría machita (así le dicen a los güeros) – y que tiene gran cantidad de descendientes inmediatos de jamaiquinos de raíz africana que llegaron al país tico a construir el ferrocarril. No se diga Colombia y Brasil, donde hay tanta piel oscura, o en todas las islas del Caribe (llamado Caribe Afroandaluz), en Venezuela, Perú y en el blanqueado Cono Sur, que tiene sus negros, más en Uruguay donde junto con los blancos, bailan candombe – ¿recuerdan el Candombe para el Viejo José?</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><em>En un pueblo olvidado no sé porqué</em></p>
<p><em>Y su danza de moreno lo hace mover </em></p>
<p><em>En el pueblo lo llamaban negro José </em></p>
<p><em>Amigo negro José. </em></p>
<p><em>Con mucho amor candombea el negro José </em></p>
<p><em>Tiene el color de la noche sobre la piel </em></p>
<p><em>Es muy feliz candombeando dichoso él </em></p>
<p><em>Amigo negro José.</em></p>
<p><em>Perdóname si te digo negro José </em></p>
<p><em>Eres diablo pero amigo negro José ….</em></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><em>.</em></span></p>
<p>Entre los estudiosos de la presencia negra en nuestro continente se cuentan Roger Bastide (Las Américas Negras) y el médico y etnólogo veracruzano Gonzalo Aguirre Beltrán (La Población Negra de México), autores que dieron cuenta del origen, el tráfico de africanos esclavizados en nuestro continente y su proceso de integración o no (hubo muchos cimarrones que huyeron al monte). Claro, también nos platican del lado amable: el mestizaje cultural, los ritmos, la cocina, etc.</p>
<p>La Organización de Estados Iberoamericanos se comprometió a que en este año y durante la década entera, se haga más visible la historia y cultura de las poblaciones afrodescendientes; y se amplíe la educación y calificación profesional de sus integrantes, de modo que las nuevas generaciones afrodescendientes vivan más y mejores oportunidades que en el pasado y sientan que sus derechos y su cultura son reconocidos, valorados y defendidos</p>
<p>Vale recordar que entre los hombres destacados en nuestra historia, con raíces africanas, aunque remotas, tenemos a José María Morelos, de quién Lucas Alamán escribió que &#8220;por ambos orígenes procedía de una de las castas mezcladas de indio y negro, aunque en sus declaraciones se califica él mismo de español&#8221;. Por otro lado, el fiscal en el proceso de Morelos en 1815 había abierto la rendija familiar ascendiente del acusado, &#8220;atendiendo a su baja extracción&#8221;.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Los libros de texto en México en el Plan de Once Años (a partir de 1958) omitieron la presencia africana, lo que cambió desde 1968 en los libros de Ciencias Sociales, la edición de Historia en la primaria recuperó parcialmente la memoria en 1994.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Otro mexicano destacado, afrodescendiente fue don Melchor Ocampo, gobernador de Michoacán al momento de la guerra anunciada por la expansión norteamericana, de 1847.</p>
<p>Fernando Iglesias Calderón, familiar cercano de la propietaria de Pateo, sostuvo que Ocampo no fue hijo de la patrona, señora Tapia, sino uno de los niños que ésta recogió en su hacienda, como ahijado. Raúl Arreola Cortés, editor en 1985 de las Obras Completas de Don Melchor Ocampo, en una nota a pie de página asentó que el Lic. Ramón Alonso Pérez Escutia encontró en el archivo parroquial de Maravatío el acta de nacimiento de un niño, hijo de indio y mulata al que pusieron José Telésforo Melchor. Eran vecinos de Pateo. El niño nació el 5 de enero de 1810. (Tomo I, p. 129)</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>De los rasgos físicos de Melchor Ocampo, dio fe el prisionero norteamericano Corydon Donnavan, que estuvo en Morelia entre diciembre de 1846 y principios de mayo del 47:</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>“Durante los primeros dos meses de confinamiento, se nos ocupó en la (composición) de la “Reimpresión de Ordenanzas de la ciudad de Valladolid [Morelia]”, durante la cual tuvimos la fortuna de ser ocasionalmente visitados por el gobernador de la provincia Melchor Ocampo, quien supervisó la publicación. Él está por encima, a la cabeza de los mejores hombres de México, y fue candidato a la presidencia en las últimas elecciones. Ocampo tiene alrededor de treinta y ocho años, un poco bajo de la estatura promedio, aunque robusto. Su fina facción aceitunada pareciera más oscura de lo que en realidad es, debido a la negrura de su cabellera, de la cual caen caireles alrededor de su cara y de sus expresivos y chispeantes ojos negros. El modo en que se conduce refleja una persona agradable y un caballero ….”</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Por lo visto, don Melchor Ocampo era, según el lenguaje de la época colonial, un cambujo o más bien, un lobo, pues hijo de indio y mulata, chino cambujo o loba. Igual somos cambujos y mulatos o lobos muchos de nosotros, aunque lo escondamos. Este año es una oportunidad para conocernos, para saber quiénes somos, de dónde venimos.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>Para comentarios diríjase al foro respectivo</strong></span></p>
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		<title>Por un mundo sin discriminación racial.</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Mar 2011 06:29:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez El 21 de este mes de marzo, además de celebrar el natalicio de Benito Juárez y la entrada de la primavera, celebramos también el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial.  Sumado a esto, el año que corre es el de los y las afrodescendientes. Un 20 de marzo de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p>El 21 de este mes de marzo, además de celebrar el natalicio de Benito Juárez y la entrada de la primavera, celebramos también el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial.  Sumado a esto, el año que corre es el de los y las afrodescendientes. Un 20 de marzo de 1960, la policía disparó contra una manifestación pacífica que en Sharpeville, Sudáfrica protestaba contra las leyes de segregación racial (el apartheid). Cada 21 de marzo (aunque sea) vale recordar y comprometerse a erradicar la discriminación racial, la que aún cuando no siempre sea violenta o segregacionista, también lastima, pues es siempre una conducta contraria al principio de igualdad que consagra la Declaración Universal de Derechos Humanos: que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos y que, dotados como estamos de razón y conciencia, debemos comportarnos fraternalmente los unos con los otros (artículo 1º); que todas las personas tenemos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición (artículo 2º).</p>
<p>Pese a los 62 años de vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los 42 años de vigencia de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, los gobiernos no hacen gran cosa por erradicar las abominables expresiones de la discriminación. A menudo vemos en la prensa que en las escuelas hay casos de discriminación, graves algunos. Ya no hay holocaustos –o los hay de otro modo-, ya se disimula la limpieza étnica. Ya no hay camiones para blancos y negros, ni restaurantes donde los negros no puedan entrar, pero sí hay conductas discriminatorias racistas.</p>
<p>En los años 60, antes de que se aprobara (1965) y entrara en vigor (1969) la Convención antes señalada, el maltrato y la discriminación eran cotidianas en las escuelas o en el trabajo. Un ejemplo fue el Mayor Rodolfo García, prefecto del Centro Escolar Presidente Venustiano Carranza que quería que al frente del contingente de los desfiles importantes (el 5 de mayo, el 16 de septiembre) fueran sólo muchachas altas y de piel blanca, las que por cierto no abundaban en nuestro medio. Este militar despreciaba a los que venían de las zonas rurales, burlándose de ellos con el estereotipo de que los campesinos hablan mal o que no se les entiende, igual como acostumbran actualmente unos tíos que hacen anuncios que se transmiten por radio: “oiga asté…”, como esos estereotipos de Chano y Chon, ya viejos ahora. En esos años no se hablaba de derechos humanos en Tehuacán. Yo medio que intuía que no era correcto que una persona usara su autoridad para discriminar a quienes no teníamos los rasgos físicos que él apreciaba, pero no sabía qué hacer, ni había con quién quejarse. En Zacatlán, Huauchinango y otros puntos de la Sierra norte constaté que el desprecio de los mestizos hacia los indígenas es más fuerte que acá, pues allá a los indios les dicen: naquitos, peoncitos, naturalitos, “los menos”. Yo entonces no había advertido que en Tehuacán también hay un trato discriminatorio a las personas que vienen de la Sierra Negra, sea a trabajar o a comerciar sus productos: “esos serranos”, “los serranitos”, etc. Ni siquiera serranos, sino serranitos, así, chiquitos, poca cosa. He discutido contra el uso de la palabra Xintito o Xinto, porque ¿con qué derecho menospreciamos a otros?  Tal vez porque somos eso que hemos aprendido a despreciar. En conclusión: no hay diferencia entre los mestizos de la Sierra Norte y los de Tehuacán, ambos infravaloran, desprecian a personas que consideran más humildes. En la mixteca vecina también la gente mestiza se jacta de ser “de razón” de no ser “naturalitos”.</p>
<p>En la ciudad de Puebla descubrí que se discriminaba mucho a los de Tlaxcala y a los de Cholula, por su ser y sus apellidos indígenas: Xelhuantzi, Tecamachaltzin, Xochicalis, Maxil. También aquí en Ajalpan, les dicen “las nanitas” a las mujeres indígenas que viven en los barrios alejados del centro, pero esas que dicen a otras “las nanitas”, son físicamente parecidas, pero ya creen haber cruzado la línea de color. Esa forma de trato es de muy mal gusto y habla muy mal de quién discrimina, pero desde luego que quiénes lo hacen no se perciben como discriminadores, no son conscientes.</p>
<p>También en Chiapas encontré el desprecio absoluto a los indígenas, por parte de la sociedad mestiza, aunque con la aparición de los Zapatistas cambió mucho la situación. Cuando unos mestizos (ladinos les dicen allá) alegan o se pelean, la gente les dice “en balde ustedes son ladinos, parecen indios”, como si sólo los indios se pelearan.</p>
<p>Pero lo peor que he visto, es cómo nos discriminamos nosotros mismos. En nuestro país, la sociedad que se formó después de la conquista española, aprendió a negar su ser indio, a brincar la línea de color. Nosotros mismos nos burlamos de quiénes no hablan bien el español, aunque nuestros padres o abuelos hayan hablado alguna lengua indígena. A los idiomas indios les decimos “dialectos”, no idiomas. Hay gente que dice: “mi mamá es indígena”, o sea, su mamá, ella ya no, como si hubiera llegado a este mundo en un ovni. Si procedo de un vientre indígena, soy indígena también, pero nosotros nos volvimos unos indios renegados, que nos re-negamos, que rechazamos lo que somos: nuestro color de piel, nuestros rasgos, nuestro idioma, nuestra historia. Asimilamos la discriminación hasta el tuétano, queriéndonos deslindar de los que son como nosotros, disfrazándonos</p>
<p>Tendemos a identificarnos con los que no son discriminados, de parecernos a ellos. No queremos vernos en el espejo de los indios que somos, nos “blanqueamos” pintándonos el pelo de rubio, de color castaño, de rojo, maquillándonos para tapar nuestro ser. Unas morenas del color de la tierra, como dicen los zapatistas, lucimos unos cabellos claros, que a cuadras se ve que son teñidos y que no nos quedan bien. Algunas se pintan todos los vellitos de cara y brazos, piernas. No queremos ser morenos, igual que Michael Jackson no quería ser negro, aunque nos haga daño, aunque se nos queme el pelo. Todo, menos ser los indios que somos. Igual con la ropa, nos disfrazamos, como que matamos lo que somos, lo que nos avergüenza de nosotros mismos. A eso nos redujo la discriminación, a nuestra negación.</p>
<p>Pero bien, este año 2011, dedicado a los afrodescendientes, que sirva para que recordemos que además de la raíz india, muchos tenemos una tercera raíz: la negra. En Mazateopan, en Calipan, en Cuicatlán, en Tehuacán mismo, más que los indios, los negros y mulatos fueron la fuerza de trabajo en la época colonial. Las costas de Veracruz y Guerrero, donde llegaron los barcos españoles, trajeron a los cautivos africanos que aquí como trasplantados, ya no volvieron a su mundo. Ahí está el pueblo de Yanga en Veracruz: Yanga fue un rey, un príncipe africano que tuvo que rebelarse contra España en el pueblo de San Lorenzo de los Negros y fue ferozmente perseguido por un gran ejército. Su nombre quedó inmortalizado en ese pueblo cercano a Córdoba. Honremos nuestra raíz negra, con ella llegaron otros ritmos, otra música, otras creencias. Nuestros ancestros negros, fueron los que  sobrevivieron cuando los indios fueron diezmados por la viruela, el vómito negro y otros males que trajeron los españoles y los mismos negros. No nos rapemos el pelo colocho, no nos ocultemos más. Aceptémonos y dejemos de transfigurar nuestro ser: desde el nombre y el color del pelo, hasta el corazón.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Para comentarios diríjase al foro respectivo.</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
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		<title>El origen del mundo según los mexicas.</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Mar 2011 15:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Concepción Hernández Méndez. Cada cultura y cada pueblo han imaginado cómo surgió este mundo en el que vivimos o tlatícpac. El Popol Vuh, libro de los mayas, cuenta ese origen del mundo y del hombre dando una gran importancia al maíz, del que estamos hechos los indios, pues el maíz es nuestro alimento, es nuestro [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez.</strong></p>
<p>Cada cultura y cada pueblo han imaginado cómo surgió este mundo en el que vivimos o tlatícpac. El Popol Vuh, libro de los mayas, cuenta ese origen del mundo y del hombre dando una gran importancia al maíz, del que estamos hechos los indios, pues el maíz es nuestro alimento, es nuestro sustento, es nuestra vida. El maíz decimos, es creación del hombre, no sólo de la naturaleza tal cual, pero para los mayas, los mayas hicieron al ser humano de maíz. Las culturas del altiplano elaboraron también una explicación del origen del mundo y seguramente la fueron enriqueciendo poco a poco, pero resalta en ella el papel que dieron a las constelaciones, pues  toltecas, mexicas, otomíes, como los mayas, fueron grandes observadores del cielo nocturno, en el que encontraron respuestas a las grandes interrogantes: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, etc.</p>
<p>Hablemos de los mexicas, que recogieron y se apropiaron del pensamiento, símbolos,  creencias y  conocimientos de las culturas que los precedieron. Para ellos, al principio del tiempo había en el universo una dualidad masculina-femenina a la cual llamaron Ometecuhtli y Omecihuatl, el Señor y la Señora de la Dualidad, los cuales procrearon cuatro hijos, cuatro encarnaciones del Sol a los que encomendaron la tarea de crear el mundo, de dar vida a los otros dioses, a plantas y animales para, finalmente crear  la raza humana.</p>
<p>Cada uno de los hermanos representaba un orden, un tiempo, un espacio, un punto cardinal y un color. Ellos eran los cuatro tezcatlipocas: el rojo se llamó Xipe Totec, el negro Tezcatlipoca, el azul Huitzilopochtli y el blanco Quetzalcóatl. Este último es muy conocido en sus representanciones escultóricas o en los códices: con un gorro cónico y con pico de ave, como Ehécatl o Dios del viento, cuya máscara con pico representaba el soplido, el silbido del viento.Tezcatlipoca, más que &#8220;espejo que humea&#8221; (tezcatl: espejo y poca, contracción del verbo humear = popocatl), era un Dios nagual, la deidad más antigua de Mesoamérica que viene del tiempo de los olmecas. Los otros tres tezcatlipocas pueden ser solo distintas advocaciones del mismo dios.</p>
<p>Tezcatlipoca porta un espejo humeante en el que se reflejan los hechos de la humanidad: buenos y malos. Como divinidad aérea, representaba el aliento vital y la tempestad y llegó a asociarse posteriormente con la fortuna individual y con el destino de la nación azteca. Tenía poderes destructivos y, como tal, recibía los apodos de Nezahualpilli (jefe hambriento) y Yaotzin (el enemigo). En su honor se celebraba la fiesta más importante de los aztecas: el Tóxcatl, sacrificándose en su honor un joven honrado que lo representaba, provisto de todos sus atributos, entre ellos un silbato, con el que producía un sonido semejante al del viento nocturno por los caminos.</p>
<p><strong>Mito de la creación.</strong></p>
<p>En un tiempo ya ido, remoto, los hermanos Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, preocupados de que los dioses estuvieran tan  solos decidieron crear la tierra, pues sólo había entonces un inmenso mar en el cual vivía Cipactli, el monstruo de la tierra. Así, a ese monstruo que flotaba en la penumbra de la nada, lo desmembraron, creando de su cabeza los trece cielos; de su cuerpo, la tierra y de su cola los nueve mundos subterráneos del Mictlan. Para hacer eso Tezcatlipoca se acercó al monstruo y engañándolo para distraerlo, le ofreció su pie izquierdo. El monstruo cayó en la trampa y le comió el pie, lo que aprovecharon Tezcatlipoca y su hermano para desmembrar al monstruo, estirándolo para dar a la tierra su forma, convirtiendo sus ojos en lagunas y mares, sus lágrimas en ríos y sus orificios en cuevas. Después lo cubrieron de vegetación para confortar su dolor. Ya hecho el mundo terrestre, los dos dioses crearon a los primeros hombres.</p>
<p>Desde luego que hay otros mitos, como el  de los Soles, que por ahora no abordamos.</p>
<p>Tezcatlipoca es representado en distintos códices como un dios cojo, que lleva en vez de pie izquierdo, una pluma o un hueso. La explicación es que los sabios mexicas al ver el cielo nocturno, en la constelación de la Osa Mayor veían a ese supremo dios: el Tezcatlipoca Negro, que en invierno no se ve completo, faltándole una extremidad. De ahí pensaron que un ser inmenso, el Ciplactli, le comió su pie a Tezcatlipoca.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Tezcatlipoca Negro es también el cielo nocturno, es el dios de la noche, por lo que es un nagual, un mago, un hechicero. Se le representa como ser nocturno como tigre, como pavo, como coyote: es Huehuecóyotl. Se asocia con la luna y el conejo (de la luna), el tigre cuyas manchas son las estrellas visibles en la noche. Esta deidad fue la suprema, la máxima deidad del tiempo anterior a la llegada de los españoles, fue adorada por los tlaxcaltecas con el nombre de Camaxtli, incluso un pueblo cercano a Libres (estado de Puebla) lleva su nombre: Ixtacamaxtitlán (tierra del Camaxtli blanco), un pueblo tan pintoresco por cierto, por el cual pasó Hernán Cortés camino a Tenochtitlán y al cual llamaron los españoles Castilblanco.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>En los Tuxtlas (Veracruz) el viernes primero de marzo de cada año los curanderos preparan sus hierbas, van a una cueva a pedir a una deidad nocturna (que imaginan es un tigre) que ruge en una cueva, que los deje curar, adivinar, hacer el bien y también el mal.  De esta forma puede uno constatar que Tezcatlipoca subsiste aún en sus distintas advocaciones, en diferentes imágenes, aunque subterráneamente, pero vive ¿Cuánta gente pide ayuda a esos hechiceros, a esos adivinos como los de Santiago Tuxtla o Catemaco?. Tezcatlipoca está vivo, ese supremo señor de nuestro pasado, enterrado, silenciado, reprimido por la inquisición, igual que Quetzalcóatl aparece en la cúpula central de la iglesia de Santa María Tonanzintla, en Cholula. Habremos de pensar más en las transposiciones de esta cultura mestiza que niega nuestro ser indio, sin poderlo (afortunadamente) exterminar. Mataron a nuestros dioses, nuestros troncos, nuestras ramas, pero no pudieron cortar nuestras raíces, que ahí están, como dice algún poema.</p>
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		<title>Día de la lengua materna.</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Mar 2011 18:42:29 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Concepción Hernández Méndez]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepción Hernández Méndez</strong></p>
<p>El 21 de febrero de 1952 en Bangladesh un grupo de estudiantes demandaba que su lengua materna, el Bangla, fuera reconocida como lengua oficial. La policía mató a tres de ellos: Abul Barkat (del pueblo Babla, estudiante de Maestría en la Universidad de Dhaka), Rafiquddin Ahmed (estudiante, del pueblo Paril Baldhara del distrito Manikgonj) y Shafiur Rahman (del pueblo Kunnyogar, empleado de la sección de contabilidad de la Corte de Dhaka). Tuvieron que dar su vida estos jóvenes para que fuera reconocida la importancia de las lenguas maternas.</p>
<p>En Canadá los miembros de la organización “Amantes de la Lengua Materna del Mundo”, hablantes de distintos idiomas como el inglés, el cantonés, el francés, el alemán, el filipino, el bengalí, el hindú, etc., exhortaron en 1999 a la ONU y a la UNESCO a declarar el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, en memoria de los jóvenes masacrados en Bangladesh. En respuesta, la Unesco les informó que esa propuesta sólo podía ser considerada si venía de la Comisión Nacional para la Unesco de algún país miembro. Así fue que organización y el Ministro de Educación de Bangladesh presentaron a la Unesco la propuesta, adoptándose la histórica resolución de que el 21 de febrero sea el Día Internacional de la Lengua Materna, lo que la 30 Conferencia General de la Unesco, realizada el 17 de noviembre de 1999 aprobó por unanimidad. Por esto, a partir de febrero de 2000, el 21 de febrero de cada año se celebra y promueve el multilingüismo y la diversidad cultural.</p>
<p>Entre las lenguas maternas de México están el español y las 60 lenguas indígenas (4 de éstas importadas en México por los guatemaltecos que huyendo del conflicto armado en su país se refugiaron en Chiapas y luego en Campeche) en la década de los 80.</p>
<p>Antes de que llegaran los españoles había más de 100 idiomas indígenas en México, muchos de ellos extintos ya y otros a punto de extinción, como el tepehua y el popoloca. Por eso hago esta reflexión sobre las lenguas indígenas habladas en la región de Tehuacán, todas ellas pertenecientes a la FAMILIA OTOMANGUE, las cuales deberían promoverse por las instituciones educativas.</p>
<p>La lingüista Yolanda Lastra, de la UNAM, dedicada por años al estudio de las lenguas otopames (que forman parte de la familia otomangue) señala en su libro LOS OTOMÍES, SU LENGUA Y SU HISTORIA (UNAM, 2006) que “no sabemos cuál fue el lugar de origen de los otomíes ni de los otomianos, es decir de los hablantes del proto-otomiano, lengua hablada por los antecesores tanto de los otomíes como de los mazahuas, ocuiltecas y matlatzincas, que sabemos que el proto-otopame se empezó a diversificar alrededor de 3500 antes de Cristo, lo cual nos indica su gran antigüedad, pero no su posición geográfica. Como ya hemos dicho, el valle de Tehuacán se ha postulado como el centro de diversificación de las lenguas otomangues alrededor de 4500 antes de Cristo. Probablemente de ahí emigraron unos grupos hacia Oaxaca y los otopames hacia el noroeste, aunque no hay ninguna fuente, ni vestigio arqueológico que nos indique esta emigración, sólo se trata de suposiciones basadas en la distribución lingüística. Lo cierto es que en el valle de Toluca convergen los idiomas otomianos.” El doctor Pedro Carrasco por su parte, considera que el valle de Toluca y las montañas hacia el norte son el centro de caracterización y dispersión de los otomianos porque ahí es donde hubo una subdivisión.</p>
<p>Las lenguas otomangues son una extensa familia lingüística que comprende a varios grupos de idiomas amerindios que se hablaron desde el centro de México hasta Nicaragua, sobreviviendo de ellas, sólo las lenguas otomangues mexicanas. El mayor número de hablantes de esta familia se localiza en el estado de Oaxaca donde se hablan 16 idiomas indígenas IDIOMAS, NO DIALECTOS, de los cuales el zapoteco y el mixteco son hablados por alrededor de 1 millón y medio de personas, cerca de la tercera parte de la población.</p>
<p>Las lenguas otomangues habladas más al norte son las oto-pameanas u otopames: el otomí, el mazahua, el jonaz, el tlahuica, el matlatzinca y el pame, están vivas aún en los estados de Hidalgo, Querétaro, México, San Luis Potosí, Tlaxcala, norte de Puebla, Veracruz y Guanajuato. Varias lenguas otomangueanas se encuentran en peligro de extinción, como el ixcateco y el matlatzinca que las hablan unos cientos de personas nada más. El mangue ya se extinguió.</p>
<p>Las lenguas otomangues del presente:</p>
<p>La familia otomangue se compone de siete ramas: amuzga, chinanteca, mixteca, otopame, popoloca, tlapaneca y zapoteca, como se muestra en este mapa: unas pequeñas manchitas correspondientes a los otomangues poblanos: los otomíes que viven entre Puebla,  Veracruz e Hidalgo y, los popolocas y mixtecas del sur de Puebla.</p>
<p>Este 21 de febrero celebramos el que en San Luis Temalacayuca, en San Marcos Tlacoyalco y en San Pedro Atzumba, pueblos cercanos a Tehuacán, estén vivos los idiomas otomangues. Mientras cada popoloca y cada mixteco  hablen su idioma materno, la familia otomangue sigue viva. Igual queremos que siga vivo el idioma náhuatl o mexicano, lengua materna de muchos miles de habitantes de de esta región.</p>
<p>Y por cierto, la palabra memela, viene del otomí: me = tortilla y me me = tortilla gruesa o doble.</p>
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