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	<title>FIN DE SEMANA - El semanario de Tehuacán &#187; Pastor Alfonso Herrera Lastra</title>
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		<title>Disfrutando la vida</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Oct 2014 01:00:29 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Pastor Alfonso Herrera Lastra]]></category>

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		<description><![CDATA[Pastor Alfonso Herrera Lastra En cierta ocasión un hombre rico y emprendedor se quedó asombrado mientras pasaba por la orilla del lago cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a sus barca contemplando el mar apaciblemente después de haber vendido el pescado que había recogido durante la noche de trabajo, se acercó algo airado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Pastor Alfonso Herrera Lastra</strong></p>
<p>En cierta ocasión un hombre rico y emprendedor se quedó asombrado mientras pasaba por la orilla del lago cuando vio a un pescador tranquilamente recostado junto a sus barca contemplando el mar apaciblemente después de haber vendido el pescado que había recogido durante la noche de trabajo, se acercó algo airado a donde se encontraba el hombre y le dijo:<br />
- ¿Por qué no has salido a pescar de nuevo?<br />
- Porque ya he pescado bastante por hoy, &#8211; respondió tranquilamente el apacible pescador.<br />
- ¿ Y por qué no pescas más de lo que necesitas? Insistió el caballero.<br />
- ¿Y qué voy a hacer con eso? &#8211; preguntó a su vez el pescador.<br />
- ¡Ganarías más dinero! ¡Podrías poner un motor nuevo que haría más potente a tu embarcación y podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces, ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon mucho más fuertes, con las que sacarías más peces y como consecuencia tendías más dinero, pronto ganarías para tener dos barcas y hasta una gran flota y serías rico y poderoso como yo!<br />
- ¿Y que haría entonces? &#8211; preguntó de nuevo el pescador, con la misma paciencia y respeto al hombre que le estaba aconsejando<br />
- ¡Podrías sentarte y disfrutar de la vida! &#8211; respondió aquel hombre rico y emprendedor.<br />
- Y… ¿qué crees que estoy haciendo en este preciso momento? &#8211; respondió sonriendo el apacible pescador.<br />
- ¡eso es precisamente lo que hago!<br />
¿Qué gran lección ¿No?. El punto es encontrar el equilibrio en la vida de lo que estamos haciendo y lo que estamos disfrutando. No es ser personas negligentes y perezosas que no aprovechamos las oportunidades que la vida nos presenta. Tenemos que ser lo suficientemente prudentes y sabios para parar y disfrutar la vida. Contentarse con la vida que Dios nos ha concedido es disfrutar la mayor de las riquezas.<br />
Se dice que en una ocasión Alejandro el Grande se dirigía a cierto pueblo para conquistarlo. Sus hombres venían cansados de una ardua lucha que habían librado apenas algunos días atrás. Cansados, sedientos y algunos heridos caminaban a paso forzado siguiendo a Alejandro en su sed de seguir conquistando más. Uno de sus generales se acerco y con mucho respeto le dijo: &#8211; Mi Señor, le pido pare la marcha, nuestros hombres están cansados y necesitan descansar y tomar fuerzas…¡también un gran hombre debe saber cuando parar!.<br />
Hay un texto en las Escrituras que bien valdría la pena recordar: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento” (1ª Timoteo 6:6 RV60).<br />
Que tengan un excelente FIN DE SEMANA y Gracias por su atención.</p>
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		<title>No se canse.</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 20:08:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Pastor Alfonso Herrera Lastra]]></category>

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		<description><![CDATA[Pastor Alfonso Herrera Lastra Cuando el celebre músico Franz Joseph Haydn era niño fue contratado por el organista de la catedral de Viena para cantar en el coro allá por el año 1740, cuando tenía escasos ocho años. Cuando Haydn llegó a la adolescencia su voz cambió y el director del coro, se dice que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Pastor Alfonso Herrera Lastra</strong></p>
<p>Cuando el celebre músico Franz Joseph Haydn era niño fue contratado por el organista de la catedral de Viena para cantar en el coro allá por el año 1740, cuando tenía escasos ocho años. Cuando Haydn llegó a la adolescencia su voz cambió y el director del coro, se dice que le despidió del modo más cruel. Tomando como escusa una pequeña travesura del muchacho, lo echó de su casa en un frio día en el mes de noviembre por la noche, dejándolo con una ropa muy ligera y sin una moneda en la bolsa. Lo arrojó a la calle literalmente, sin ningún medio para hallar cobijo a eso de las 8 de la noche.</p>
<p>Camino por un rato y finalmente encontró una banca de piedra donde pasó la noche. Un músico de oficio y  de escasos recursos de apellido Spingler, le encontró a la mañana siguiente y aún cuando el mismo y su esposa Vivian solo en una habitación  en un quinto piso, le ofreció un pequeño rincón de aquella habitación y un asiento en la mesa.</p>
<p>Pasaron pocos años, y aquel hombre, Spingler, tuvo un motivo para felicitarse a sí mismo y dar gracias a Dios por aquel acto de generosidad años atrás, pues Haydn elevado por su talento musical, pudo compensar a este hombre, ahora en el coro de Haydn como su tenor principal.</p>
<p>A lo largo de la vida podemos sentirnos alegres y satisfechos, (¿por qué no?) por algunas satisfacciones en cuanto a logros, éxitos y reconocimientos. Sin embargo hay una muy especial que aunque no logremos el reconocimiento, si trae una satisfacción sumamente reconfortante y alentadora. Esta es cuando encontramos la ocasión de ayudar a nuestro prójimo en su necesidad. Cuando tendemos la mano pues está a nuestro alcance.</p>
<p>Pero hay momentos que la decepción acompañada con tristeza y algunos sentimientos negativos más, nos inundan, por la falta de gratitud, y no tanto que esperemos una gran ceremonia o un culto a nuestra persona para que los demás vean lo “benévolos” que somos y el gran espíritu de altruismo que nos cargamos.</p>
<p>Quizá valga la pena y me permita hacerle mención de lo que Pablo, uno de los escritores de las cartas del Nuevo Testamento, plasmo en una de ellas dirigida a la iglesia ubicada en Galacia: “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos.” (Gálatas  6:9).</p>
<p>La vida de Jesús , es una perfecta fotografía de las palabras anteriores. Él siempre tuvo tiempo para la gente que le buscaba. No le importo la clase o el rango social.</p>
<p>Nunca hizo distinción de personas, tanto paso tiempo a lado de un pozo con una mujer que ni Judía era, como abrir la puerta de donde se encontraba y recibir a un alto funcionario del imperio que le buscó de noche, o hacer a un lado sus compromisos y tomar a un niño y ponerlo en medio a la vista de sus seguidores. El siempre tuvo oídos para sus necesidades .</p>
<p>¿Qué nos ocurre que entre más “éxito” vamos alcanzando nos volvemos inaccesibles?  Es más hasta tenemos una teoría y la ponemos en practica, y  se ha vuelto muy popular entre los exitosos… ¡“delega…  delega… no puedes andar en la vida perdiendo el tiempo apagando fueguitos, tu fuiste creado para ser un gran líder…”.</p>
<p>Le dejo con una palabra más. Roboám, hijo de Salomón, pidió consejo de cómo gobernar al pueblo. Los ancianos que habían estado con su padre le dijeron: “Si fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre” (1º Reyes 12:7). ¿No se le hace algo raro este consejo? … “si fueres siervo y les sirvieres…” ¿Un rey siervo y para servir? Si tan solo este consejo lo tomaran en serio nuestros gobernantes otro gallo nos cantaría. Si cada persona que está un una posición de servidor, sea religioso, de gobierno o en el mismo seno de nuestra familia nos pusiéramos la tolla en el antebrazo, tomáramos la bandeja con agua y nos inclinamos a lavar los pies de nuestros semejantes, nuestra amada ciudad, nuestro amado país sería otro.</p>
<p>Estimado lector, no desaproveche los momentos para tender la mano, para ayudar, detenerse unos instantes y escuchar alguna historia que a usted le parezca sosa e insípida, pero el la impresión que dejara en aquella persona la llevará el resto de su vida. Gracias por su atención y que tenga un excelente FIN DE SEMANA.</p>
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		<title>Un Momento de Reflexión</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 16:27:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Pastor Alfonso Herrera Lastra]]></category>

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		<description><![CDATA[Pastor Alfonso Herrera Lastra La Joven hablaba con su padre y se quejaba de la vida que llevaba y lo difícil que era para ella alcanzar sus metas y luchar con todo lo que para ella también le parecía injusto. – “Ya no sé qué hacer papá, en ocasiones siento que voy a desfallecer, me [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Pastor Alfonso Herrera Lastra</strong></p>
<p>La Joven hablaba con su padre y se quejaba de la vida que llevaba y lo difícil que era para ella alcanzar sus metas y luchar con todo lo que para ella también le parecía injusto. – “Ya no sé qué hacer papá, en ocasiones siento que voy a desfallecer, me siento con deseos de renunciar a todo, aún hasta de la propia vida. Me siento cansada de luchar, cuando un problema creo haber resuelto surge otro y luego otro, papá, ya no aguanto”.</p>
<p>Su padre, le escuchaba atentamente y sin hacer minimizar el dolor de su hija, le llevó a la cocina.</p>
<p>Durante el día él trabajaba en la cocina de un restaurante de la ciudad. Con ternura le pidió que ella se sentara en la mesa y observara atentamente lo que él iba a hacer. Por un momento ella pensó, &#8211; Creo que ni a mi papá le interesan mis problemas –</p>
<p>El padre llenó tres cacerolas con agua y las puso sobre la hornilla a la misma temperatura. Le pidió a la joven le pasara del refrigerador un huevo y una papa, &#8211; ah y por favor de la alacena por favor pásame unos granos de café. Ella algo inquieta y un poco decepcionada lo hizo. El hombre colocó el primer recipiente el huevo, en el segundo la papa y finalmente en el tercero los granos de café. Los ingredientes comenzaron a cocinarse y por varios minutos la espera se hizo un tanto silenciosa, la joven se preguntaba qué es lo que su padre hacía con todo esto que le parecía un disparate.</p>
<p>Al cabo de unos veinte minutos, el padre apagó las hornillas. Sacó el huevo del recipiente y lo puso en un tazón, después hizo lo mismo con la papa y finalmente tomó una taza y sirvió el café. –“¿Que ves hija?”- preguntó el padre. –“pues un huevo… una papa… y una taza de café”- respondió algo malhumorada y molesta la joven.</p>
<p>Con delicadeza le tomó la mano a su hija y le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Al quitarle la cascar al huevo encontró el interior del mismo endurecido. Luego tomó la papa y al hacerlo notó que esta estaba blanda y fácilmente se podía aun hacer papila. Finalmente le pidió que probara el café, y así lo hizo deleitándose con su rico sabor y aroma.</p>
<p>- “¿Qué me quieres decir con esto papá?, no entiendo que tiene que ver con mis problemas que te acabo de contar”.</p>
<p>El padre con paciencia le explicó: &#8211; “Cada uno de los elementos que pusimos en las cacerolas habían enfrentado la misma “adversidad”, el agua caliente y a la misma temperatura, sin embargo cada uno de ellos reaccionó de manera distinta. El huevo fue al agua con fragilidad, su interior liquido estaba protegido por una débil cascara, pero después de haber experimentado el agua caliente su interior se endureció. La papa fue al agua dura y fuerte, pero después de unos minutos se puso blanda y débil. Sin embargo los granos de café fueron distintos, después de estar en el agua caliente, estos transformaron el agua, y no sólo eso sino que además el ambiente fue impregnado de un olor agradable”.</p>
<p>La joven se quedó pensando en esta explicación. Su padre, aprovechó para hacerle la siguiente pregunta, &#8211; “¿A cuál de estos te pareces tu?”.</p>
<p>¿Qué le parece? Cuando la adversidad golpea a nuestra puerta, ¿cómo respondemos? ¿Somos como el huevo? O ¿Quizá como la papa? Y tal vez ¿como los granos de café?</p>
<p>¿Somos como el huevo que al comienzo somos suaves en nuestro interior, pero el fuego de los sinsabores y desilusiones nos van endureciendo? Tal vez la enfermedad, la pérdida de un ser querido, un rompimiento familiar, un accidente en fin, cuantas cosas suceden en nuestra vida cotidiana que hacen que nuestro interior se vaya endureciendo con el tiempo y nuestro corazón se vaya llenando de amargura.</p>
<p>O tal vez como la papa, por fuera aparentemos fortaleza, pero el fuego de las pruebas nos ablande y perdamos fortaleza de carácter.</p>
<p>Ah pero que gran diferencia es parecernos al grano del café. Fue el grano quien al entrar al agua caliente transformó el agua  y no el agua al grano. Se dice que para que el café suelte todo su sabor el agua tiene que calentarse a unos 100 °C, es decir que mientras más alta la temperatura más sabor le da al agua.</p>
<p>Si somos como el grano de café, mientras peor luzca la situación a nuestro alrededor, más transformaremos nuestro entorno. Un sabor agradable y un olor que llenará la casa, y quienes estén en nuestro derredor quieran permanecer por más tiempo a nuestro lado, y no porque les “disfracemos” la vida, sino porque somos capaces de levantar la cabeza y con firmeza y aun así ser los que animamos y le damos sabor a la vida.</p>
<p>¿Cómo manejamos la adversidad?</p>
<p>Nadie ha dicho que la vida es fácil. Jesús mismo declaró: “…En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).</p>
<p>En una ocasión el apóstol Pablo expresó como  la adversidad había tocado a la puerta de su vida y la forma en la que él había reaccionado: “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados, en apuros, mas no desesperados, perseguidos mas no desamparados, derribados pero no destruidos”. (2ª Corintios 4:8 y 9).</p>
<p>Es la actitud ante la vida la que nos derrota o nos deja en el piso.</p>
<p>Pero no solamente es un pensamiento positivo, sino una certeza que hay Alguien Superior a nosotros, que en nuestras debilidades nos da Su Fortaleza y nos anima. Hoy en este FIN DE SEMANA e inicio de la que viene, tengamos el firme propósito de ser como el grano de café, y le demos sabor a la vida y sobre todo ese olor grato que tanto está necesitando nuestra sociedad,</p>
<p>¿Quiere convertirse en ese grano de café?</p>
<p>¡Gracias por su atención!</p>
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